En las operaciones mineras, la presencia de gases es una constante, es por esto que contar con sistemas de detección y alarma adecuados es de primordial importancia.

Los gases se pueden clasificar de 3 formas:

  • Ex – Riesgo de explosión por gases inflamables.
  • Ox – oxígeno: Riesgo de asfixia por desplazamiento de oxígeno.

Riesgo de aumento de la inflamabilidad por enriquecimiento en oxígeno.

  • Tox – Riesgo de intoxicación por gases tóxicos.

El ser humano no es capaz de detectar la concentración de la mayoría de estos gases de manera rápida, sin la ayuda de herramientas externas.

Por ejemplo, somos sensibles al ácido sulfhídrico en bajas concentraciones por su típico olor de huevos podridos, pero altas concentraciones letales de ácido sulfhídrico no son detectadas por nuestro olfato.

Algunos gases como argón, helio o nitrógeno que son inofensivos para el ser humano pueden ser peligrosos cuando el oxígeno es desplazado por un repentino escape, teniendo un gran riesgo de asfixia ya que las concentraciones de oxígeno inferiores al 6 Vol% son letales.

Así también el exceso de oxígeno (más del 21 Vol%) aumenta el peligro de inflamabilidad y puede incluso causar la autoignición de materiales inflamables. Los gases y vapores inflamables no solo pueden causar considerables daños en las plantas por ignición, sino que también la vida humana está en riesgo.

 

La toxicidad de gases y vapores utilizados industrialmente es determinada mediante experimentos de laboratorio que tienen como resultado la tasa LC50.

De aquí se obtienen los llamados límites de exposición laboral.

Estos umbrales de valor límite están definidos de tal manera que el trabajador no sufra daño mientras que no respire concentraciones de gas superiores umbral del valor límite establecido durante toda su vida laboral.

De estos límites se desprende que, por ejemplo el ácido cianhídrico y el ácido sulfúrico dos de los gases más presentes en la industria minera, tiene un LC50 menor a 0.5 g/m3 lo cual los coloca en la categoría de muy tóxicos.

Los gases y vapores inflamables se comportan de la siguiente manera:

  • Gases inflamables: cuanto más bajo es el límite inferior de explosión (LIE ó LEL), más peligrosos son.
  • Vapores inflamables: cuanto más bajo es su punto de inflamación, más peligrosos son. El punto de inflamación está definido por la presión de vapor dependiente de la temperatura del líquido y su LEL.

El método de protección preventiva contra explosión se conoce como la medida primaria: no la ignición de una atmósfera potencialmente explosiva, pero la formación de una atmósfera potencialmente explosiva es prevenida fiablemente.

La medición de la concentración se realiza preferiblemente mediante sensores infrarrojos o sensores de perlas catalíticas, que deben cumplir con requisitos de seguridad especialmente estandarizados y estar certificados para ello.

Los equipos para detección de gases pueden ser portátiles (o semi-portátiles) o sistemas fijos de detección de gases. La seguridad de una zona potencialmente afectada por gases y vapores peligrosos depende principalmente de la fiabilidad del sistema de detección de gases, y especialmente de la calidad de los sensores utilizados.

En ecn contamos con una vasta experiencia en la selección, instalación, comisionamiento y servicios de ciclo de vida para sistemas de detección de gases fijos y portátiles de nuestra marca representada Dräeger, así como sistemas hechos a la medida incluyendo sensores, transmisores, paneles de control, accesorios, ingeniería, cableado y tuberías.

Contáctenos y con gusto lo asesoraremos en sus necesidades de detección de gases.

Omar G. Fimbres.