El grano proviene de la cosecha con niveles de humedad que van del 14% al 20%. Cada cargamento se inspecciona y limpia a fin de eliminar piedras, cuerpos extraños, polvo y paja. El grano se seca para lograr un nivel de humedad deseado entre 12% – 12,5% que lo hace estable para el
acopio. Este proceso garantiza la uniformidad y evita la germinación natural además de la proliferación de hongos como efecto secundario. Una vez finalizado el proceso de limpieza y secado, el grano se almacena en silos.

El remojo o aclarado es la primera etapa en la producción de malta.

El remojo por lo general tarda entre 40 y 56 horas. Durante este tiempo el agua se cambia dos o tres veces. La maceración se airea para crear un contacto máximo entre el agua y el grano. Al finalizar con el mismo, el grano contendrá aproximadamente 45% de humedad.

Proceso recepción de malta cerveza

Después de remojar el grano, se transfiere para que germine. Se va a germinar en condiciones controladas durante los siguientes 4 – 5 días. Es durante este período de tiempo en que las enzimas naturales se producen.
La conversión de almidón en azúcar comienza en este momento. Cuando los brotes son claramente visibles, el proceso se detiene. En esta etapa al grano se le denomina “malta verde”.
La malta verde se transfiere al horno donde se utiliza aire caliente para reducir el contenido de humedad al 3-4% para detener el proceso de germinación y estabilizar la malta para almacenamiento a largo plazo. Este proceso ocupa
alrededor de 18 a 24 horas. En esta etapa la malta obtiene su característico sabor y color.

Aplicaciones para el control en línea

Convertir el grano en malta es un proceso que consume una gran demanda de agua y energía.

La mayor reutilización del agua posible, reduce el consumo y ayuda a ahorrar costes.

Secar la malta en el Horno demanda una gran cantidad de aire caliente. La optimización del perfil de caudal asegura que la corriente de aire pase a través del conjunto de granos y el grano individual de igual manera.