Amoniaco (NH3), Dióxido de Carbono (CO2), Nitrógeno (N), Gas cloro (Cl), Ozono (O3), entre otros muchos gases, son los que pueden estar presentes en su planta durante el proceso de producción para la elaboración de sus productos, ya sea para refrigerar como el amoniaco o como el CO2 que se produce en procesos de la industria alimenticia como la fermentación.

En Envasado se utiliza la Atmósfera Modificada (MAP) con la utilización de gases como dióxido de carbono (CO2), nitrógeno (N2), para prolongar el periodo de conservación de los alimentos sin alterar sus propiedades físicas o químicas ni añadir conservantes que no sean natural.

Sin embargos muchos de estos gases por su composición son tóxicos al llegar a ciertas concentraciones, de los cuales los efectos van desde desmayos hasta la fatalidad si la concentración es alta y por un tiempo de exposición prolongado.

Por ello es necesario contar con detectores fijos o portátiles, donde la finalidad es detectar estas fugas para realizar un plan mitigación y no llegar a las concentraciones donde nos pueden causar daño.

El principio de funcionamiento de los sensores para medir atmósferas toxicas que se utiliza comúnmente son los sensores de tipo electroquímico el cual, por su construcción y funcionamiento, la vida de este sensor puede variar de acuerdo a condiciones ambientales y exposición al gas objetivo a medir y por la presencia otros gases.

En gases explosivos los principios de funcionamiento son infrarrojo y catalíticos. Los infrarrojos no necesitan remplazo del sensor, pero si las verificaciones y mantenimientos necesarios, en los catalíticos es necesario remplazar el sensor de acuerdo al uso y tiempo de uso que lleva este sensor.

¡Y usted ya verifico que sus detectores estén funcionando correctamente!

Si no es así, nosotros lo podemos ayudar…